¿Está obsoleto el Acueducto Cibao o existe una mala gestión?

La explosión de una tubería del Acueducto Cibao Central en Sabana Iglesia, que dejó sin agua a más de 800 mil personas en las provincias de Santiago y Espaillat, destapó preocupación y cuestionamientos sobre si el colapso fue consecuencia del deterioro de las tuberías o por deficiencias en la gestión del sistema.

La infraestructura afectada fue construida en el año 1994, cuando la ciudad tenía una realidad demográfica y urbana muy distinta a la actual. No obstante, especialistas coinciden en que una infraestructura de este tipo, con el mantenimiento y las adecuaciones oportunas, puede alcanzar una vida útil superior a los cien años.

Para Andrés Burgos, exdirector de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan), la edad del sistema no explica por sí sola el colapso.

“Una tubería de hormigón, como la afectada, puede durar hasta 200 años. Lo que se agotó fue la capacidad de producción frente a la demanda de una ciudad que creció más rápido de lo previsto”, sostiene.

Subraya que durante su gestión (2020-2025) el sistema fue sacado de operación en varias ocasiones para mantenimiento programado, algo que, según indica, no se hacía desde su construcción en la década del 90.

Burgos asegura que en su administración y en la actualidad el acueducto recibe mejoras con apoyo de la Agencia Francesa de Desarrollo, especialmente en procesos de potabilización en La Noriega.

Una falla anunciada

Pero el caso de Sabana Iglesia plantea un escenario distinto. Técnicos y exfuncionarios coinciden en que no fue un evento imprevisible.

El ingeniero Hamlet Otáñez, quien dirigió Coraasan durante 12 años en los gobiernos de Leonel Fernández, afirma que los residentes de la zona llevaban casi un año denunciando filtraciones en un área sensible.

“Cuando hay una fuga en una línea de aducción que conecta la presa de Tavera con La Noriega, eso es una señal de alarma máxima. Ese tipo de problema se atiende de inmediato”, advirtió.

Explica que la fuga no solo provocaba un desperdicio constante de agua, sino que también fue debilitando progresivamente el terreno que sostenía la tubería, hasta ocasionar el colapso total de la zona. “En este caso, la advertencia estuvo ahí, pero la respuesta no llegó a tiempo”.

De acuerdo con informaciones ofrecidas, la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago tenía previsto iniciar los trabajos de reparación de la avería a partir del próximo 10 de enero.

Silvio Durán, también exdirector de Coraasan, coincide con Otáñez.

“Hubo descuido. Si hubieran efectuado la intervenido cuando comenzaron las filtraciones, la explosión pudo evitarse”, afirma.

¿Qué pasa en Bella Vista y La Barranquita?

Las explosiones recurrentes en estos sectores tienen una explicación técnica clara. Según Otáñez, cuando una bomba de agua es apagada, ya sea por cortes eléctricos o por maniobras inadecuadas, generan un aumento brusco de presión que afecta los puntos bajos del sistema.

“La tecnología existe para evitar eso. Sistemas electrónicos de arranque suave y válvulas disipadoras de presión reducen el impacto. Si no se aplican, el sistema termina rompiéndose”, asegura.

El hoy secretario de agua potable y saneamiento de la Fuerza del Pueblo dice que no se trata de tuberías vencidas, sino de operación deficiente.

Falta de control

Tras la construcción del Acueducto Cibao Central se han construido y ampliado otras infraestructuras: Nibaje, La Noriega II y la planta de Cienfuegos y La Canela. En conjunto, la capacidad instalada alcanza unos 6.35 metros cúbicos por segundo. Según Otáñez, con niveles normales de pérdida esa producción podría suplir a 1.4 millones de personas, una cifra cercana a la población de Santiago.

Un estudio de Coraasan, publicado en sus plataformas, indica que solo el 30 % de los usuarios tienen micromedidor.

“De cada diez usuarios, siete consumen sin saber cuánto gastan. Pagan lo mismo usando poca o mucha agua”, detalla Otáñez.

Mientras que Durán establece que Santiago tiene capacidad para abastecer a tres millones de personas, ¨pero apenas llegamos a un millón por la cantidad de agua que se pierde”.

El contraste

Silvio Durán cita el caso de Quito, capital de Ecuador, donde un acueducto con menor capacidad instalada que el de Santiago, suple a tres millones de habitantes. Indica que la diferencia es la medición total del consumo. “Cuando la gente sabe que paga por lo que consume, cuida el agua. Aquí hay sectores donde se dejan las llaves abiertas porque no hay consecuencias”, señala.  

Servicio restablecido

Coraasan restableció cerca de la medianoche del martes el servicio de agua potable en Santiago y parte de la provincia Espaillat, tras permanecer interrumpido durante cinco días a causa de la citada explosión en el municipio Sabana Iglesia.

La avería, ocurrida el jueves 25 de diciembre, provocó la destrucción de cuatro viviendas y un tramo de la carretera que comunica Sabana Iglesia con el municipio Baitoa, además de afectar el suministro de agua a unas 800 mil personas que se abastecen de ese sistema.  Cueto explicó que el restablecimiento del servicio fue posible luego de cumplirse las 16 horas requeridas para el secado del hormigón utilizado en la reparación de la línea, tras lo cual se realizaron las pruebas necesarias y se inició el bombeo.

Para una ciudad que ya no existe

El actual director de Coraasan, Andrés Cueto, reconoce que el sistema del Acueducto Cibao Central fue concebido para una ciudad que ya no existe.“Hay sectores que no existían cuando se construyó ese acueducto”, admite.Asegura que en la actual gestión se han rehabilitado plantas claves, sumando 16 millones de galones diarios. Asimismo, propone soluciones estructurales con la construcción de un acueducto múltiple en San Francisco de Jacagua y la ampliación del sistema hídrico de La Barranquita, proyectos que, según dice, permitirán garantizar agua para los próximos 20 años.Sobre Sabana Iglesia, señala que la avería ya existía cuando asumió el cargo en febrero de 2025 y que el proceso estaba en fase de licitación para su reparación.Sobre las explosiones de las tuberías en Bella Vista y La Barranquita, Cueto asegura que esas fallas son asuntos del pasado. Sostiene que se trataba de un sistema de tuberías obsoleto que ya fue reemplazado durante su gestión en este 2025.Andrés Burgos, Hamlet Otáñez, Silvio Durán y Andrés Cueto, con quienes Diario Libre habló por separado, han dirigido la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago durante los últimos 20 años.

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