El juez Rigoberto Sena, de la Oficina Judicial de Servicios de Atención Permanente del Distrito Nacional, determinó que había motivos suficientes para imponer tres meses de prisión como medida de coerción al mayor Diego Geraldo Mesa Arismendy.
El militar es acusado por el Ministerio Público de matar voluntariamente a la joven Perla Jokasta Santos Pacheco la madrugada del 26 de diciembre en Los Guandules, del Distrito Nacional.
El magistrado consideró que Mesa, por su condición de miembro del Ejército, tenía el poder de alterar el proceso de investigación y por eso impuso la más grave de las medidas de coerción, según contó su abogado, Rolando Corniel.
“Él dice (el juez) que los presupuestos fueron suficientes y con relación al daño, y que el mayor en su condición de militar puede alterar el proceso”, indicó Corniel.
- El abogado refutó esos argumentos tomando en cuenta que el Ministerio Público ya tiene bajo su protección todas las pruebas y atribuyó la decisión a la presión mediática.
“Esos jueces no tienen personalidad, obran por la presión mediática, entonces la sociedad va mal, porque no hay seguridad jurídica, independientemente de que es un hecho lamentable”, afirmó el abogado.
Aseguró que más adelante probará que el acusado respondió a una situación en que se sentía en peligro, pues uno de los jóvenes que andaban en una de las motocicletas primero intentó sin éxito arrebatarle el arma de fuego del cinto.
Detalles del incidente y versiones de los involucrados
Diego Geraldo Mesa Arismendy caminaba por la avenida Francisco del Rosario Sánchez (conocida como La 18) a las 2:40 de la madrugada cuando fue rebasado por una primera motocicleta que llevaba a bordo a Félix Manuel Féliz Cornel y un adolescente de 17 años.
Le siguió otra que era conducida por el joven Merlin Rodríguez Jiménez y llevaba de pasajeras a Perla Jokasta Santos Pacheco, de 19 años, y a otra prima adolescente.
La madre de la occisa niega que haya habido un intento de atraco y ha acusado al imputado de haberla acosado.
“Él actuó en defensa propia porque sentía que estaba en alto riesgo, a esa hora, en ese lugar, dos unidades de motores, tipo conducta delincuencial. La primera motocicleta le tiró para quitarle la pistola”, agrega su defensor.
Adelantó que oportunamente apelarán la decisión del tribunal, mientras que su cliente cumplirá la medida de coerción en la cárcel de Las Parras.
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