Para un paciente con insuficiencia renal, el trasplante de riñón representa una segunda oportunidad de vida, pero, navegar este proceso resulta largo, preocupante y tedioso, especialmente cuando llega la interrogante de quién podrá ser el donador del órgano.
“Mientras más compatibilidad, mayor probabilidad de éxito. Si usted no me puede donar sangre, tampoco me puede donar un órgano”, explicó Nicolás Rizik, destacado médico cirujano, quien ha participado en más de 500 cirugías de trasplantes renales y fue uno de los redactores de la Ley 329-98, que regula la donación, extracción y trasplante de órganos en República Dominicana.
“La cirugía puede durar entre tres y cinco horas, pero la preparación del paciente y del donante puede tomar meses”, indicó.
El docente universitario y eminencia médica detalló que uno de los mayores desafíos es la obtención del donante, ya que “sin donante no hay trasplante”.
En el caso de donantes vivos, estos suelen ser familiares cercanos con compatibilidad genética, mientras que los trasplantes cadavéricos dependen exclusivamente de donaciones en casos de muerte cerebral.
Además, subrayó la importancia de los estudios de histocompatibilidad, pruebas sanguíneas y el denominado cross match, que determina si el sistema inmunológico del receptor rechazará o no el órgano.
A esto se le suma que el donante debe ser una persona completamente sana, sin enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes o antecedentes oncológicos, lo que reduce aún más la disponibilidad de órganos.
“El trasplante cadavérico aquí y donde quiera es una loto porque esos pacientes se tienen que preparar como si se fueran a trasplantar mañana, pero no tienen donante”, resaltó.
Marco legal
Antes de 1998, fecha en la que se promulgó la Ley 329-98, la donación y el trasplante de órganos en la República Dominicana se realizaban en un contexto de grandes limitaciones legales y técnicas. La figura de la muerte cerebral no existía en el Código de Salud del país, lo que impedía el desarrollo formal de trasplantes con donantes fallecidos.
La normativa sentó las bases legales para regular estos procedimientos. Fue el resultado de años de trabajo conjunto entre médicos, juristas y legisladores.
“La ley no fue escrita únicamente por médicos; contamos con asesoría legal y tomamos como referencia legislaciones de otros países, especialmente la de España, que es una de las más avanzadas en materia de donación”, señaló Rizik.
El anteproyecto fue depositado en el Congreso Nacional en 1995 y permaneció en estudio durante tres años, hasta ser finalmente promulgado durante el primer mandato de Leonel Fernández.
La Ley 329-98 permitió la creación del Instituto Nacional de Coordinación de Trasplantes (Incort) y del Consejo Nacional de Trasplantes.
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Sin embargo, pese a su promulgación, pasaron casi diez años antes de que se realizara el primer trasplante renal con donante fallecido, debido a la compleja logística que requiere.
Mitos en la donación
El especialista también abordó uno de los temores más comunes entre los potenciales donantes vivos: vivir con un solo riñón. Explicó que, desde el siglo XIX, la medicina demostró que una persona sana puede llevar una vida normal con un solo riñón, siempre que mantenga controles médicos adecuados.
“Muchos donantes y pacientes viven con un solo riñón funcional durante décadas, con parámetros clínicos completamente normales”, afirmó.
En su práctica, ha realizado trasplantes exitosos en pacientes desde los 6 hasta los 72 años.
“El objetivo principal del trasplante no es solo prolongar la vida, sino mejorarla. No es cierto que el riñón dura 10 años. He tenido pacientes hasta con 20 años después de la cirugía”, subrayó.
El cirujano resaltó que cerca del 95 % de los pacientes que necesitan un trasplante son hipertensos y que las enfermedades hereditarias, infecciones, litiasis (piedras) y la diabetes son de las principales causas que dañan el órgano.
“Hemos tratado la cultura de donación por décadas y seguimos cojeando”, añadió.
Para Rizik hace falta una programación sistemática, apoyo central de la cúpula gubernamental y educación en las escuelas para incentivar la donación.
El pasado sábado 10 de enero, el doctor Rizik fue exaltado por el Colegio Dominicano de Cirujanos, como “Maestro de la Cirugía Dominicana 2026”, en una ceremonia donde se reconoció su trayectoria como docente universitario por más de 40 años, excelencia profesional y sus aportes a la cirugía nacional. “Son unos méritos que no se presentan por un hecho específico, sino por la acumulación de una carrera que tiene dos vertientes: la carrera quirúrgica, en este caso mío, quizás como cirujano emprendedor en la parte de la cirugía de los trasplantes que en esa época era inexistente en el país, pero también hay una trayectoria de docencia”, comentó. El especialista dijo que más que la satisfacción propia, lo que lo llena es ver a sus seres queridos contentos por sus logros. “La familia siempre se va a sentir orgullosa de que le reconozcan a uno méritos”, externó.
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