Una industria millonaria que opera sin reglas y de palabras

Todavía el 15 de diciembre pasado, Wandy Asigen aparece en videos en las redes sociales entrenándose en la academia de los Yankees en Jubey, Boca Chica, a un mes de rubricar un contrato que lo vinculaba a la emblemática organización por más de tres millones de dólares, aseguran desde su entorno.

El preacuerdo verbal, que cerró hace varios años su representante Jaime Ramos, fue con Donny Rowland, quien fuera director de reclutamiento internacional de los Mulos por 15 años y que se desvinculó del equipo en noviembre último.

Sin embargo, entre Brian Cashman, gerente de los Yankees, y Ramos no hubo consenso para cerrar lo negociado y el torpedero de 16 años salió al mercado a buscar otro equipo a menos de un mes para que se abra el mercado 2025-20026. 

Ahí apareció el de los Mets, que le aseguraría entre 3,6 y 3,8 millones, un monto que puede representar hasta el 70 % del presupuesto del equipo para todo 2026.

Una operación que obligó a reestructurar otros pactos en la tropa de Queens con efectos en toda la cadena relacionada a cada proyecto, un ejemplo de lo delicado y salvaje de un negocio que requiere años de trabajo e inversión intensa, pero que se puede erosionar en una conversación. 

Los Mets invitaron a la presentación de su clase 2026 para este jueves en la mañana, una donde Asigen promete encabezar a toda la promoción dominicana por el tamaño del depósito que recibirá en su cuenta bancaria.

Otro talento, cuyo preparador prefirió mantener el anonimato, explicó que en su caso pudo ganar el pulso al equipo que había apalabreado por un bono de siete dígitos y casi lo dobló cuando amenazó con salir al mercado a presentarlo a otros clubes.

En el limbo

A poco menos de un año de que dueños y jugadores de la MLB se sienten en la mesa para negociar un acuerdo laboral quinquenal (2027-203) la implementación de un sorteo internacional para el reclutamiento de jugadores que evitaría situaciones como esta no parece ser tema que ocupe ni a sindicato ni liga.

El desarrollo de jugadores en América Latina que van tras un presupuesto que superará los 208 millones de dólares este año reposa en una industria informal, sin regulación ni estatal ni de un árbitro que dé seguimiento a reglas. Ya ni la palabra de gallero se respeta.

Los clubes se adelantan a negociar con los preparadores cuando los niños tienen hasta 11 años por un precio “fijo”, que en lo adelante suele bajar si el prospecto no mantiene la progresión, pero que no sube si este confirma o mejora. 

  • Sin embargo, en los últimos dos han aparecido entrenadores que se han revelado a esta regla no escrita y ha desafiado al sistema.

Pero es un pulso que apenas un puñado de agentes, como Ramos, pueden echar. En la academia en San Cristóbal de este desarrollador de talentos como Gary Sánchez y Jesús Madé se entrenan siete de los principales adolescentes que la MLB coloca en el grupo de los mejores 2025.

Ramos ha logrado posicionarse como uno de los principales actores. Entrenadores con prospectos, pero sin los recursos para mantenerlos hasta por seis años, lo ceden a Ramos, a cambio de un porcentaje de la firma.

Además de Asigen, Jeancer Custodio (número siete en MLB Pipeline), Juan Rijo (12), Joniel Hernández (13), Ezequiel Melbourne (29), Gregory Pio (32) y Alexander Pio, quien aparece entre los 100 mejores en otras clasificaciones son representados por Ramos. 

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