Barrero, una comunidad rural del municipio de Imbert, en la provincia Puerto Plata, se ha convertido en un punto de referencia a nivel nacional e internacional tras la desaparición de la niña Brianna Genao Rosario, de apenas tres años de edad.

Más allá del dolor que mantiene en vilo a sus lugareños, esta localidad arrastra desde hace décadas otra tragedia silenciosa, el abandono total de sus dos vías de acceso.

Las carreteras que comunican a Barrero, el tramo Llano de Pérez, Hoyo de Pérez–Loma Blanca–Barrero— se encuentran en condiciones deplorables, llenas de hoyos y secciones  prácticamente intransitables, una situación que empeora de forma dramática con el lodo que se forma en tiempos de lluvia. 

A esto se suma la ausencia de un puente sobre el río Hoyo de Pérez, lo que deja a la comunidad prácticamente aislada en temporadas de lluvias que provocan la crecida del afluente.

“Yo tengo 62 años y nunca he visto esa carretera buena”, afirma José Ramón Cabrera, uno de los residentes, reflejando el sentir colectivo de una comunidad que asegura haber sido ignorada por todos los gobiernos.

  • Las consecuencias del mal estado de las vías impactan directamente en la educación. 

Cruzar un río para llegar a la escuela 

Según relató Cabrera, en temporada de lluvias los estudiantes de secundaria se ven obligados a cruzar el río para poder llegar al liceo, una situación que en muchos casos les impide asistir a clases por el peligro que representa la crecida de las aguas.

Los comunitarios explican también que cuando enferma alguien deben trasladar el paciente hasta el hospital ubicado en Llanos de Pérez, enfrentando un trayecto que se vuelve casi imposible por el mal estado de las vías. 

“El camino siempre ha estado malo, ha sido fuerte, pero esperamos en Dios que ya le pongan atención”, expresó Pascuala González Mercedes.

La señora, de 74 años, espera que con la visibilidad que hoy tiene Barrero provoque una respuesta de las autoridades.

Aunque destacan que cuentan con servicios básicos como agua potable y electricidad, los comunitarios insisten en que la reparación de las calles es una urgencia impostergable

Señalan que el arreglo de las vías permitiría mejorar significativamente la calidad de vida y dinamizar la economía local.

Recuerdan que Barrero y las localidades cercanas se caracterizan por su producción agropecuaria, especialmente cacao, mandarina, aguacate, naranja y otros frutos que son llevados a distintos mercados. No obstante, en tiempos de lluvia, el fango obliga a los productores a sacar sus cosechas a caballo, ante la complejidad de que entren vehículos.

“Aquí solo vienen en política a buscar votos. Cuando no hay elecciones, aquí no viene nadie”, externó Pascuala González Mercedes.

Los residentes aseguran que han elevado múltiples solicitudes formales para la reparación de las vías de acceso, sin obtener respuestas concretas. La más reciente fue entregada en el año 2024, sin que hasta el momento se haya iniciado ningún trabajo.

Mientras Barrero permanece bajo la mirada del país y el mundo |por la desaparición de una niña que mantiene en angustia a toda la nación, sus habitantes esperan que esa atención no se limite al dolor del momento, sino que también sirva para visibilizar décadas de abandono y la urgente necesidad de dignidad para una comunidad que clama por caminos transitables y oportunidades reales de desarrollo.

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