Un ambiente de profunda fe y recogimiento se vive en la Basílica Catedral Nuestra Señora de la Altagracia, en Higüey, donde cientos de peregrinos se han congregado desde la noche del lunes para poder participar en la celebración del 21 de enero, fecha dedicada a la patrona del pueblo dominicano.
Desde tempranas horas de la mañana se observan largas filas de fieles que esperan para subir hasta el altar donde reposa el cuadro de la Virgen María.
Muchos de ellos han pasado la noche en los alrededores del templo, durmiendo en casas de campaña, sobre el suelo o en colchones inflables, como muestra de sacrificio y cumplimiento de promesas.
Aumento histórico de peregrinos
En el entorno de la basílica se percibe una amplia presencia de autoridades civiles, religiosas y organismos de socorro, así como de pedigüeños y vendedores informales. Los Comedores Económicos ofrecen alimentos a los asistentes, mientras numerosas familias cocinan de manera improvisada para compartir con parientes y acompañantes.
Entre los peregrinos es común ver velones, flores, mortajas, cuadros religiosos y otros objetos que simbolizan agradecimiento o peticiones. Llama la atención la presencia de numerosos niños, algunos acompañados de sus familias y otros pidiendo ayuda en el lugar.
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En los alrededores de la basílica, decenas de vendedores se han instalado, como cada año, para comercializar cuadros de la virgen, crucifijos, collares, dulces y comidas típicas, aprovechando la masiva asistencia.
Historias de fe y promesas cumplidas
Entre los testimonios recogidos se encuentra el de María Fulgencio, una mujer de 80 años que salió a las 5:00 de la mañana desde Monte Plata para cumplir una promesa que mantiene desde hace 15 años.
Vestida de blanco y descalza, Fulgencio agradece a la Virgen de la Altagracia por haberla salvado de una trombosis. “Mientras vida tenga, vendré a cumplir mi promesa”, expresó.
A pesar de sus limitados recursos económicos, relata que cada año los comunitarios de su localidad le ayudan con el pasaje y la alimentación para que pueda asistir.
Otra historia es la de Francia Pineda, residente en San Cristóbal, quien llegó pasada la medianoche junto a su hija de 8 años. Pineda explicó que, durante su embarazo, enfrentó complicaciones médicas al sobrepasar las 42 semanas sin presentar trabajo de parto.
“Le prometí a la Virgen que, si me dejaba tener a mi niña, la traería vestida de azul cada 21 de enero”, relató. La niña nació una semana después de hacer la promesa, y desde entonces Francia ha regresado varias veces a la basílica, especialmente en esta fecha.
El obispo de la Diócesis de La Altagracia, monseñor Jesús Castro Marte, confirmó que este año se ha registrado un incremento significativo en la asistencia de peregrinos, superando la de años anteriores.
“Desde hace días la basílica está llena; muchas personas han estado pernoctando aquí. Esto es fruto del trabajo de evangelización y de la misión de la Iglesia de anunciar el Evangelio”, expresó el prelado, quien valoró positivamente la organización y el despliegue de las autoridades.
Indicó que el operativo de seguridad y asistencia se mantendrá activo durante toda la festividad para garantizar el orden, la atención médica y la seguridad de los miles de fieles que acuden a rendir homenaje a la Virgen.
Autoridades destacan organización y tranquilidad
De su lado, la gobernadora provincial, Daysi De Óleo, aseguró que la celebración se ha desarrollado hasta el momento sin mayores eventualidades.
“Todas las instituciones del Centro de Operaciones de Emergencias provincial están aquí: Defensa Civil, Cruz Roja, COE, 911, Servicio Nacional de Salud, Salud Pública, Policía Nacional, Digesett y la alcaldía, trabajando con un mismo norte para que esta festividad se desarrolle bajo los protocolos establecidos”, señaló.
De Óleo informó que solo se han presentado atenciones médicas leves, manejadas de manera ambulatoria, y destacó el comportamiento tranquilo de la población. Exhortó a los peregrinos a respetar las normas, cuidar especialmente a los niños y mantener una actitud de empatía y colaboración.
“Que vengan a agradecer, a pedirle a Nuestra Señora de la Altagracia que interceda por ellos y por nuestro país ante Jesucristo”, concluyó.
La celebración del 21 de enero continúa consolidándose como una de las manifestaciones de fe más importantes y multitudinarias de la República Dominicana.
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